sábado, 2 de febrero de 2013

Sexo Con El Morocho / Sex With The Pool Boy


 Me tomó de la muñeca. Estaba en una discoteque, en un boliche, con el morocho, el chico de la piscina. Había ido a otro asado con sus amigos pero esta vez sin su novia. Lo encuentro tan guapo, con su piel morena, pelo y ojos oscuros, sonrisa radiante. Buena espalda. Esa noche de nuevo había quedado frente a él y había pensando, no está para nada mal, si no fuera por la novia. 
 Y ahora estaba ahí en la disco tomándome de la muñeca, llevándome lejos del grupo de amigos, sin dar explicaciones, sólo mirando ocasionalmente para atras, sonriendo. Me guió hasta un rincón oscuro, estratégicamente protegido por dos paneles. Me atrajo hacia él y yo, dejándome llevar, pregunté antes, "y tu polola," y él me dijo "nada," un segundo antes de quedar pegada a su cuerpo, mi boca en su boca, mis piernas abiertas entre su pierna, su mano en mi espalda bajando por mis caderas. Lenguas explorando. Me tomó de los brazos y ahora me puso contra la muralla y se presionó aun más contra mi.
 Para no levantar sospechas quisimos volver rápido. Separados o juntos, preguntó. Separados, dije.
 Unas horas antes, al llegar a la disco, quedé junto a uno de los amigos del morocho en el bar. Este no es tan guapo, sin ser feo, pero tiene la mejor personalidad de todas. "No sabes como me haces sentir," me dijo. "Es algo muy especial." Y yo lo miré incrédula. Para irme a las egura me reí. Pero él simplemente mantuvo su sonrisa. "Es verdad, te encuentro super sexy, me gustas mucho, me provocas algo especial. Ahora no puedo hacer nada porque estoy empezando algo, pero me encantaría. A vos te pasa lo mismo?" Yo, impactada por su declaración espontánea, le dije, "Te encuentro muy simpático y también me atraes, pero ahora estoy en una situación muy rara, acabo de terminar y no quiero nada, nada serio." Él miró con una mueca así como de "yo te muestro el camino pequeño saltamontes," y dijo, "no pares de creer en el amor," que por alguna razón a él no le salió cursi. 
 Volví al grupo, separada del morocho. El romanticón me pregunto dónde había estado y si sabía dónde etsaba su amigo. Dije que había ido al baño y no sabía dónde estaba su amigo. 
 Cuando ya no sentía los dedos por mis zapatos con plataformas, nuevos y preciosos, decidimos que se había acabado la noche. Me fui en la parte de atrás del auto del morocho con las piernas estiradas y él a la vez se estiraba y me tomaba la mano escondido detrás del asiento. Me dejó en mi casa y a penas me saco los zapatos me llega un mensaje. "Vuelvo en 5."
 Volvió y yo urigidísima le conté lo de su amigo, que no queria herir. No se puede enterar. Él me aseguró que nadie iba a saber nada de nada. Después le pregunté por su polola otra vez. "Está de viaje," dijo. Escandalizada, le dije que él era horroroso. "Y vos?" respondió y se avalanzó sobre mi en el sillon. La verdad es que no me quise resistir. Si no era conmigo iba a ser con otra, no porque yo le diga que no significa que él no va a ser infiel. Además es su decisión. Por otro lado, me tranquilizó que él tenía aun más razones para mantenerlo en secreto. Y, mejor aun, no había ninguna posibilidad de que él vaya a querer algo serio conmigo. O sea, es una situacion bastante conveniente. 
 Estábamos incómodos así que lo llevé a mi cama, me desabrocho el sostén y me chupó los pezones por encima de la polera. Me sacó los pantalones y empezó a subir y bajar sus dedos encima de mi calzón. Yo estaba empapada, ardiendo, latiendo. Me sacó todo y me empezó a recorrer con su boca, succionando, hundiendo su lengua y después su dedo índice. Primero de a poco y después acelerando el ritmo. Me hizo llegar. 
 Ahora le saqué yo toda la ropa y tomé su pico en mi mano. Era grande, ancho, estaba durísimo. Lo empece a masturbar sentada entre sus piernas. No me dejes terminar, dijo y se sentó. Yo me puse de rodillas y empezó a chuparme los pezones de nuevo, a veces tirándolos con los dientes o con los dedos, mientras me seguía masturbando, esta vez pasando sus dedos rápidamente pero con poca presión. 
 Se puso un preservativo y me esperó acostado de espalda. Yo me monté encima de él y dejé que se hundiera en mi, que me abriera. Me encanta tu cuerpo, me dijo al oído cuando él estaba arriba. Qué lindo, repetía.
 Después nos quedamos un rato acostados. Él me abrazaba tierno, y me hacía cariño, pasando sus dedos desde mi nuca, bajando por mi espalda, por el lado de mis caderas. Pensé en preguntarle por qué era infiel, por qué engañaba a su novia que a mi al menos me pareció tan simpática y linda, pero decidí no meterme. 
 Justo en ese momento suena mi celular. Veo que es un numero que no tengo guardado así que lo ignoro una vez pero volvió a llamar y contesté. Era el pendex. El argentino estereotípico que había conocido una vez en un boliche. Es guapo, chamullento como él solo y extremadamente simpático. Carefree. Lo vi una segunda vez y me acoste con él. (Él y el morocho son los únicos con los que me he acostado después de mi ex). Nunca me llamó y yo un poco patéticamente le mandé un mensaje diciendo "hola cómo andas?" y él me respondió algo tan argentino como "qué hacés, divina! acá muerto en una cena por el cumple de un muy amigo... ando a mil me encantaría verte pronto. este finde se me complica, tengo que viajar a rosario, pero con muchísimas ganas de estar mínimo un día a full con vos." Le dije que yo tampoco podía ese finde. Nunca me llamó y yo borré su número. 
 Hasta esa madrugada en que yo tenía a un hombre desnudo en mi cama. (¿¿Quién soy??). Quería ir a verme, me dijo. Yo divertidísima y ahora montada encima del morocho de nuevo, le dije que no podía "porque estoy ocupada." "¿¿Estás con alguien??" él, y yo "¡Eso es privado! Además no me llamas en mil años y esperas que te cuente mi vida personal." Y él, "Ah, estás con otro chongo." Risas. "Deja ir a verte, ¿¿me estás jodiendo??" Y yo, "sorry en verdad ahora no puedo, otro día te llamo." 
 No sé si lo llame. Pero por qué no? Es el boy toy ideal. Justo lo que necesito ahora. Guapo, divertido y sin compromisos. No me acostaría de nuevo con el morocho. Ya lo pasé bien una vez y no me gustaria hacer algo habitual el tener sexo con alguien con polola.
...
 He took me by the wrist. I was in a club, with the pool boy. I had gone to another asado with his friends but this time without his girlfriend. He's so handsome, with his dark skin, dark hair and eyes, radiant smile. Good back. That night I ended up sitting in front of him and had thought, he's not bad at all, if it weren't for the girlfriend. 
 And now he was taking me by the wrist, taking me away from the group of friends, without any explanation, only occasionally looking back, smiling. He led me to a dark corner, strategically protected by two panels. He pulled me toward him and I, letting him, asked, "and your girlfriend," and he said "nothing," a second before I was attached to his body, my mouth on his mouth, my legs spread between his leg, his hand on my back, down my hips. Tongues ​​exploring. He took me by the arms and now put me against the wall and pressed himself even harder against me.
 To avoid suspicion wanted to return quickly. Separate or together, he asked. Separate, I said.
 A few hours earlier, when we just arrived to the boliche, I was with one of the pool boy's friends at the bar. He's not as handsome, without being ugly, but has the best personality. "You don't know how you make me feel," he said. "It's very special." And I looked at him incredulously and laughed. But he just kept his smile. "It's true, I think you're super sexy. I like you a lot, you provoke something special in me. Now I can't do anything because I'm starting something. Do you feel something similar?" Shocked by his spontaneous statement, I said, "You're very nice and I'm also attracted to you, but now I'm in a very weird place, I just broke up and I don't want anything, anything serious." He had this look in his like "I'll show you the way, young grasshopper," and said, "don't stop believing in love," which for some reason didn't sound cheesy.
 I returned to the group, separated from the morocho. The romantic one asked where I'd been and asked where his fiend was. I said I had gone to the bathroom and hadn't seen his friend.
 We decided the night was over when I stopped feeling my toes. The pool boy dropped me off at my house and as soon as I took my shoes off I got a message from him. "Back in 5."
 Worried, I told him about his friend. I didn't want to hurt him. He can't find out. He assured me that no one would know anything. Then I again asked about his girlfriend. "She's traveling," he said. Horrified, I told him he was awful. "And you?" he said and pounced on me on the couch. The truth is that I didn't want to resist. If it wasn't me, he'd be with someone else. I wasn't going to stop him from cheating. Also it's his decision. On the other hand, I was relieved that he had even more reasons to keep it a secret. And better yet, there was no chance that he'll want something serious with me. So it was rather convenient.
 We were uncomfortable so I took him to my bed. He unhooked my bra and sucked on my nipples over my shirt. Then he pulled my pants off and began to run his fingers up and down over my underwear. I was soaked, burning, throbbing. He took all of my clothes off and started to lick me, thrusting his tongue in me and then his index finger. First slowly and then picking up the pace. I came.
 Now I undressed him and took his dick in my hands. It was big, wide, very hard. I started to masturbate him, sitting between his legs. Don't let me come, he said, and sat down. I got on my knees and he started to suck my nipples again, sometimes pulling them with his teeth or fingers, while still masturbating me, this time running his fingers quickly but with little pressure.
 He put on a condom and waited for me lying on his back. I let him sink into me, open me. I love your body, he whispered when he was on top. How beautiful, he kept repeating.
 Then we just lay on my bed. He was very sweet when he held me, running his fingers from my neck, down my back, on the side of my hips. I thought about asking why he cheated on hus girlfriend, who I thought was so nice and pretty. But decided to mind my own business.
 Just then my cell phone rings. I see it's an unknown number so I ignore it once but then then it rang again so I answered. It was the kid. The stereotypical Argentine who I had met once in a boliche. He's handsome, sweet-talker and extremely fun. Carefree. I saw him twice and I slept with him. (He and the morocho are the only ones I've had sex with after my ex). He never called me and I, kind of pathetically, texted him saying "hi how are you?" and he said something as Argentine as "what's up beautiful! here really tired at a friend's birthday... I'm so busy but I'd love to see you soon. I can't this weekend, I have to travel to Rosario, but I really want to spend at least a full day with you." I told him I was also busy that weekend. He never called and I deleted his number.
 Until this morning when I had a naked man in my bed. (Who am I??). I want to come see you, he said. I was now on top of the pool boy again and I couldn't "because I'm busy." "Are you with someone else?" he said, and I "That's private! Also you don't call me in a million years and you expect me to tell you my personal life." And he, "Ah, you're with another guy." Laughter. "Let me come over, are you kidding?" And I, "very sorry, I can't now, I'll call you later."
 I don't know if I'll call. Why not? He's the perfect boy toy. Just what I need now. Cute, fun and without compromise. I won't have sex with the pool boy again. We had fun but I don't want to make it a habit to sleep with a cheater. 
 

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