domingo, 19 de mayo de 2013

Champagne Con el Pendex/ Champagne With the Kid


  Me llegó otro mensajito del pendex -- al que le digo pendex porque es tres años menor que yo. Me había estado contactando de vez en cuando. Siempre cuando menos lo espero, como cuando me llamó y yo estaba desnuda en mi cama, con un hombre, también desnudo al lado. Esta vez estaba en la oficina y era cerca de las 10 de la mañana. Fully dressed. Quería verme. Yo ya lo había torturado suficiente, diciendo que no, no respondiéndole los llamados. Y me iba a Chile al día siguiente. Así que le dije que si quería verme, tenía que ser tonight. 
  Yo estaba preparada para que me dejara plantada pero sonó el citofono y mientras esperaba que subiera intentaba convencerme de que era cierto. El jerk que tiró conmigo y no me llamó en semanas de semanas había reaparecido y ahora estaba a punto de tocar la puerta. Ring. Abro y está él, tal como lo vi esas veces en el boliche. Y llegó con tres botellas de champagne y red bull. Abrió la ventana y nos paramos en la varanda a sentir el viento y hablamos ahi, mientras él fumaba. 
 Nos sentamos en el sillon, uno en cada esquina y seguimos hablando. Disfruto hablando con él sobre wevadas. Yo no había comido y no tenía copas. Llenamos los vasos con champagne, red bull y hielo. Mezcla perfecta. Al primer vaso y ya estaba tipsy. 
  Nos trasladamos a la mesa yo con el segundo vaso, él con el cuarto quizás. Vimos videos y cosas, canciones, bailamos, nos volvíamos a sentar, acercábamos las sillas, me tocaba la rodilla, o el brazo, o el muslo, ya con mucha frecuencia al hablar. 
  No me acuerdo si hubo algun preambulo pero sé que de repente me estaba besando el cuello y después me estaba sacando la ropa. Mi polera, mis pantalones, sostenes negros, calzones de encaje. Y después me estaba poniendo sobre la mesa, separándome las piernas. Después me estaba chupando.
 Es raro como se rompen los códigos sociales tan rápido, en un minuto estábamos civilizadamente hablando en el sillón sobre el trabajo y planes y viajes. Al otro yo estaba sobre la mesa con su lengua metida. 
  Jugamos entre la pieza y el living toda la noche. Me preguntó cuándo volvería. Se fue cuando ya estaba claro y cuando las tres botellas estaban vacías. Me dormí instantáneamente y al despertar vi que me habia mandado un mensaje. La pasé muy bien, sos divina! decía. Después me mandó otro mensaje deseándome un buen viaje y que nos veamos a la vuelta.
  Me carga admitirlo, y me da un pcoo de susto también. Pero pensé en él todos los días. Tenía ansias de verlo. Ahora estoy saboreando un poco tenerlo ahí y no tenerlo. Esperando para llamarlo o para que me llame.
..
  I got a text from the kid -- who I call kid because he's three years younger than me. He had been contacting me now and then. Always when I least expect it, like when I was in bed naked with a man, naked also, and he called. This time it was in my office at 10 in the morning. Fully dressed. He wanted to see me. I thought I had tortured him enough, not answering his texts or calls. And I was leaving for Chile on the next day, so I told him if you want to see me it has to be tonight.
  I was prepared to get stood up, but the buzzer rang and while I was waiting for him to come up I tried to convince mysled that the guy who had fucked me and not called for weeks and weeks, was going to show up in my apartment in seconds. Ring. There he was, exactly like when I saw him those times in the boliche. He came with three bottles of champagne and red bull. He opened the window and we stood there a while letting the wind hit our faces while he smoked. 
  We kept talking on my couch, each on opposite ends. I enjoy talking with him. I hadn't had dinner and we filled the glasses with champagne, red bull and ice. Perfect mix, I was tipsy with the first few sips.
  Then we moved to my table, me on my second glass he on his third. We watched videos and listened to different songs, and danced, and he kept touching me more frequently, on my knee, on my arm, on my thigh.
  I don't know exactly what lead to it, but suddenly he was kissing my neck and then he was taking off my clothes, my red shirt, my pants, my lace thong. Then he was putting me on my table, spreading my legs. Then he was licking me.
  It's strange how fast social codes are broken, or change. One second we're civilised and talking about our jobs, and plans and trips, the next I'm lying on the table with his tongue in me.
  We played between the living room and the bedroom all night. The sun was coming out and we had almost gone through the three bottles when he left. He asked when I was coming back. I fell asleep instantly and when I woke up I had a message form him saying, I had a great time, you're divine! (divine, or divina, is a very Argentine thing to say). Then he texted me again wishing me a good trip and saying he hoped to see me when I got back.
  I hate to admit it, and it also scares me a little bit. But I thought of him every day when I was gone. I was excited to see him again. Now I'm savouring having him and not having him at the same time. Waiting either to call him, or for him to call me.  

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